Networking para introvertidos

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Existe un mito muy extendido en el mercado laboral que asegura que las personas más extrovertidas y sociables son las que siempre consiguen las mejores oportunidades y, por ende, las que tienen más éxito en su carrera profesional. Esa idea, que hoy se conoce como "hacer networking" (pero se asemeja mucho al concepto de "hacer lobby"), supuestamente implica asistir a eventos llenos de gente para hacerse notar y, obviamente, para hacer contactos. El tema es que hay personas que tienen un perfil más reservado, reflexivo o introvertido, entonces ese tipo de estrategias resulta agotadora y se aleja demasiado de quién es en realidad esa persona. Pero si algo podemos afirmar, es que hoy las redes de contactos más sólidas, duraderas y valiosas se construyen a través de la consistencia de los vínculos uno a uno y en la calidad de las conversaciones cotidianas. En esta nota, repasamos algunas estrategias realistas para potenciar tu red profesional respetando tu estilo y tu energía. El principal freno para una persona introvertida a la hora de encarar el networking es la sensación de estar "vendiéndose", pidiendo un favor o hasta mostrarse como interesada. Para destrabar esa barrera, el primer paso es cambiar la perspectiva y entender que conectar es un intercambio de curiosidad y valor mutuo. En lugar de pensar en qué podés conseguir de la otra persona, abordá las interacciones desde el interés genuino por su trabajo. Por ejemplo, preguntar sobre un proyecto que haya liderado, consultar su opinión sobre un desafío del rubro o agradecer un contenido que haya compartido son formas amables y nada invasivas de iniciar un contacto. La escucha activa es una gran fortaleza para generar conversaciones reales. Pero, como dijimos al principio, ¿qué pasa cuando se trata de eventos multitudinarios? La respuesta es más simple de la que seguramente te imaginás: si te genera mucha ansiedad o te drenan mucha energía, no te obligues a ir. Después de todo, como venimos diciendo, las mejores relaciones profesionales se cultivan en espacios más reducidos y tranquilos. Una charla virtual de quince minutos, un café breve o un intercambio fluido de mensajes por LinkedIn suelen ser mucho más efectivos para conocer a alguien en profundidad. En ese sentido, podés aprovechar la comunicación escrita, que suele ser el terreno donde los profesionales más reflexivos se sienten más cómodos. Redactar mensajes claros, bien fundamentados y empáticos para felicitar a un colega o proponer una idea te permite comunicar tu valor profesional con calma y sin la presión de la inmediatez. También tenés que tener en cuenta algo muy importante, y es que construir red es un hábito continuo, que implica prestar atención a tu entorno profesional. ¿De qué forma? Compartiendo un artículo interesante con un excompañero de equipo, recomendar a un profesional con el que hayas trabajado bien o simplemente mantener el contacto con personas que pasaron por tu historia laboral son acciones de bajo impacto energético que generan un gran dividendo a largo plazo. Esos pequeños gestos de coherencia y presencia a lo largo del tiempo, ayudan a construir un vínculo basado en la confianza. Entonces, si te cuesta o directamente no te gusta todo lo relativo al Networking tradicional, acordate que es muchísimo mejor respetar tu personalidad y desde ahí construir redes, porque tu capacidad de observación, tu escucha atenta y tu búsqueda de relaciones profundas son herramientas invaluables en el mercado laboral actual. En LUMINA celebramos la diversidad de perfiles y talentos. Sabemos que las grandes trayectorias se construyen desde la autenticidad, y nos apasiona acompañar a profesionales de todos los estilos a encontrar espacios de trabajo donde su forma de ser sea valorada y potenciada. Si querés explorar nuevas oportunidades o estás pensando en dar el próximo paso en tu carrera a tu propio ritmo, mirá todas las ofertas que tenemos publicadas haciendo click acá.