Cómo elegir al perfil adecuado

En el mundo del reclutamiento, el CV ha sido durante mucho tiempo la herramienta principal para evaluar a los candidatos. Sin embargo, en un entorno laboral en constante evolución, centrarse únicamente en la experiencia escrita puede llevar a pasar por alto talentos valiosos. En LUMINA miramos más allá del papel y consideramos esencial tener en cuenta factores como la actitud, el encaje cultural y el potencial.
La actitud de un candidato puede ser un indicador más confiable de su éxito futuro que su experiencia previa. Los empleados que muestran una actitud positiva tienden a ser más adaptables, colaborativos y comprometidos.
Cuando hablamos de encaje cultural, nos referimos a la alineación entre los valores y comportamientos de un candidato y la cultura de la empresa. Contratar a alguien que comparte los valores de la organización puede mejorar la cohesión del equipo y la satisfacción laboral. (Quizás te interese: ¿Qué es la Cultura Organizacional?)
Contratar basándose en el potencial implica buscar candidatos que, aunque no cumplan con todos los requisitos técnicos, demuestren una fuerte capacidad de aprendizaje, adaptabilidad y motivación. Este enfoque puede ampliar el grupo de talentos y fomentar la diversidad dentro de la organización.
Pero, ¿cómo evaluamos estos aspectos? Una de esas formas es observar cómo actúa frente a ciertos desafíos, cómo resuelve una situación concreta, cómo se vincula con otras personas o cómo comunica sus ideas. Prestar atención a lo que alguien cuenta de su historia laboral también implica escuchar cómo lo cuenta: si reconoce errores, si se detiene en lo que aprendió, si muestra curiosidad, si tiene preguntas. En una entrevista, el contenido es importante, pero el tono, la actitud y la manera también lo son.
Hay situaciones que se pueden generar de manera simple para conocer mejor esas dimensiones: una conversación que incluya ejemplos reales, desafíos que la persona haya enfrentado, formas en que resolvió algo inesperado; también espacios donde puedan mostrarse en acción, como una actividad práctica, una dinámica en equipo o una pequeña simulación de tarea. Lo valioso no es solo el resultado, sino la forma en que se llega a él: qué decisiones se toman, cómo se organiza el tiempo, cómo se comunica el proceso.
Otra herramienta que puede complementar el proceso son las evaluaciones que permiten conocer más sobre los estilos de pensamiento, la forma de relacionarse y de actuar. Lo importante es que no se reemplace el criterio humano, porque elegir a alguien para trabajar en un equipo es una decisión que requiere escucha, observación y sensibilidad.
En LUMINA creemos que encontrar el perfil adecuado es dar con alguien que pueda crecer con el equipo, sumar desde su mirada y desarrollarse en un entorno que le de espacio. Por eso, cada vez que acompañamos una búsqueda, no solo nos basamos en la experiencia de los candidatos al momento de la selección, porque sabemos que un buen equipo no se construye solo con datos, se construye con personas.
